La conjunción «que»: sola o mal acompañada

Posted by on Mar 22, 2012 in Errores comunes, Ortografía y gramática | 3 comments

La conjunción «que»: sola o mal acompañada

Existen dos errores muy frecuentes que llevan a la conjunción que a aparecer, a veces “sola”, otras mal acompañada. Me estoy refiriendo al queísmo y al dequeísmo.

 

Cuando se suprime indebidamente una preposición (de, en…) que es exigida por el enunciado, condenamos a la conjunción que a largas temporadas de soledad, quedando abandonada en frases del tipo: Me acuerdo que forraste tu carpeta con aquella lámina; Estoy convencida que me debes dinero; Confío que no fallará nada… Esto, queridos lectores, se conoce como queísmo y cada vez es más frecuente, no tenéis más que reparar en los discursos de nuestros políticos.

 

En otras ocasiones, en cambio, el escritor o hablante, inseguro quizás, decide redimirse de un posible queísmo cometido en el pasado añadiendo una preposición (innecesaria) a nuestra conjunción que. Lástima que esto suponga también un error importante ( dequeísmo), bastante más frecuente que el queísmo y causante de frases incorrectas como Te recuerdo de que tienes que ir a la carnicería; Pienso de que no deberían acostarse tan tarde; Es probable de que esta sequía dure más de lo esperado.

 

Podríamos concluir, entonces, que bastaría con ser justos y añadir la preposición solamente cuando es necesario, echando mano de ese sabio refranero español que nos enseña que más vale solo que mal acompañado. Pero ¿cómo saber cuándo debemos poner y cuándo suprimir la preposición? Vamos a ver dos truquitos:

 

– Cuando un verbo acepta solo la pregunta ¿qué? (¿qué pienso?, ¿qué dice?, ¿qué opinaron?), debe construirse con que: pienso que…, dice que…, opinaron que… Si, en cambio, acepta solo la pregunta ¿de qué? (¿de qué se convenció?, ¿de qué me persuadieron?), debe construirse con de que: se convenció de que…, me persuadieron de que…

 

– Otra posibilidad es la de sustituir la estructura oracional introducida con que por un pronombre y observar si tiene o no sentido o el mismo significado: Pienso eso, te recuerdo eso, pero nunca pienso de eso, es probable de eso; Tengo el convencimiento de eso, confío en eso, pero no tengo el convencimiento eso o confío eso.

 

Estos trucos no funcionan siempre, por ejemplo, la frase Necesito de tu ayuda se puede sustituir por Necesito de eso, pero no por Necesito de que me ayudes. ¿Qué podemos hacer entonces? Cuando tengamos serias dudas lo mejor es recurrir al Diccionario panhispánico de dudas, al Diccionario Clave o al María Moliner.

 

¿Qué te ha parecido la entrada? ¿Te cuesta saber cuándo poner y cuándo no la preposición?¡Gracias por dejar tu comentario!

 

Agradecimiento a  Leo Reynolds por la fotografía,compartida bajo licencia de Creative Commons.

La conjunción que: sola o mal acompañada

Existen dos errores muy frecuentes que llevan a la conjunción que a aparecer, a veces sola, otras mal acompañada. Me estoy refiriendo al queísmo y al dequeísmo.

Cuando se suprime indebidamente una preposición (de, en…) que es exigida por el enunciado,

condenamos a la conjunción que a largas temporadas de soledad, quedando abandonada en frases del tipo: Me acuerdo que forraste tu carpeta con aquella lámina; Estoy convencida que me debes dinero; Confío que no fallará nada… Esto, queridos lectores, se conoce como queísmo y cada vez es más frecuente, no tenéis más que reparar en los discursos de nuestros políticos.

En otras ocasiones, en cambio, el escritor o hablante, inseguro quizás, decide redimirse de un posible queísmo cometido en el pasado añadiendo una preposición (innecesaria) a nuestra conjunción que. Lástima que esto suponga también un error importante, bastante más frecuente que el queísmo, conocido como dequeísmo, que causa la construcción de frases incorrectas como Te recuerdo de que tienes que ir a la carnicería; Pienso de que no deberían acostarse tan tarde; Es probable de que esta sequía dure más de lo esperado.

Podríamos concluir, entonces, que bastaría con ser justos y añadir la preposición solamente cuando es necesario, echando mano de ese sabio refranero español que nos enseña que más vale solo que mal acompañado. Pero ¿cómo saber cuándo debemos poner y cuándo suprimir la preposición? Vamos a ver dos truquitos:

  1. Cuando un verbo acepta solo la pregunta ¿qué? (¿qué pienso?, ¿qué dice?, ¿qué opinaron?), debe construirse con que: pienso que…, dice que…, opinaron que… Si, en cambio, acepta solo la pregunta ¿de qué? (¿de qué se convenció?, ¿de qué me persuadieron?), debe construirse con de que: se convenció de que…, me persuadieron de que…
  2. Otra posibilidad es la de sustituir la estructura oracional introducida con que por un pronombre y observar si tiene o no sentido o el mismo significado: Pienso eso, te recuerdo eso, pero nunca pienso de eso, es probable de eso; Tengo el convencimiento de eso, confío en eso, pero no tengo el convencimiento eso o confío eso.

Estos trucos no funcionan siempre, por ejemplo, la frase Necesito de tu ayuda se puede sustituir por Necesito de eso, pero no por Necesito de que me ayudes. ¿Qué podemos hacer entonces? Cuando tengamos serias dudas lo mejor es recurrir al Diccionario panhispánico de dudas, al Diccionario Clave o al María Moliner.

¿Qué te ha parecido la entrada? ¿Te cuesta saber cuándo poner y cuándo no la preposición?¡Gracias por dejar tu comentario!

Existen dos errores muy frecuentes que llevan a la conjunción que a aparecer, a veces sola, otras mal acompañada. Me estoy refiriendo al queísmo y al dequeísmo.

Cuando se suprime indebidamente una preposición (de, en…) que es exigida por el enunciado,

condenamos a la conjunción que a largas temporadas de soledad, quedando abandonada en frases del tipo: Me acuerdo que forraste tu carpeta con aquella lámina; Estoy convencida que me debes dinero; Confío que no fallará nada… Esto, queridos lectores, se conoce como queísmo y cada vez es más frecuente, no tenéis más que reparar en los discursos de nuestros políticos.

En otras ocasiones, en cambio, el escritor o hablante, inseguro quizás, decide redimirse de un posible queísmo cometido en el pasado añadiendo una preposición (innecesaria) a nuestra conjunción que. Lástima que esto suponga también un error importante, bastante más frecuente que el queísmo, conocido como dequeísmo, que causa la construcción de frases incorrectas como Te recuerdo de que tienes que ir a la carnicería; Pienso de que no deberían acostarse tan tarde; Es probable de que esta sequía dure más de lo esperado.

Podríamos concluir, entonces, que bastaría con ser justos y añadir la preposición solamente cuando es necesario, echando mano de ese sabio refranero español que nos enseña que más vale solo que mal acompañado. Pero ¿cómo saber cuándo debemos poner y cuándo suprimir la preposición? Vamos a ver dos truquitos:

  1. Cuando un verbo acepta solo la pregunta ¿qué? (¿qué pienso?, ¿qué dice?, ¿qué opinaron?), debe construirse con que: pienso que…, dice que…, opinaron que… Si, en cambio, acepta solo la pregunta ¿de qué? (¿de qué se convenció?, ¿de qué me persuadieron?), debe construirse con de que: se convenció de que…, me persuadieron de que…
  2. Otra posibilidad es la de sustituir la estructura oracional introducida con que por un pronombre y observar si tiene o no sentido o el mismo significado: Pienso eso, te recuerdo eso, pero nunca pienso de eso, es probable de eso; Tengo el convencimiento de eso, confío en eso, pero no tengo el convencimiento eso o confío eso.

Estos trucos no funcionan siempre, por ejemplo, la frase Necesito de tu ayuda se puede sustituir por Necesito de eso, pero no por Necesito de que me ayudes. ¿Qué podemos hacer entonces? Cuando tengamos serias dudas lo mejor es recurrir al Diccionario panhispánico de dudas, al Diccionario Clave o al María Moliner.

¿Qué te ha parecido la entrada? ¿Te cuesta saber cuándo poner y cuándo no la preposición?¡Gracias por dejar tu comentario!

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3 Comments

  1. Muchas gracias Berta, acabo de descubrir tu blog y es verdaderamente toda una joya para mi. Soy abogado y tendemos mucho a incurrir en los queísmos, hace unos días estuve consultando el diccionario panhispánico y no logré entender la diferenciación. Con tu explicación ¡queda entendido! Gracias!

    • Hola, Mar. Un millón de gracias por las amables palabras que me has dejado en tu comentario. Sin duda, es un placer saber que mi página es de utilidad. Espero seguir leyéndote por aquí. Saludos.

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