¡Tengo que escribir un diálogo! ¿Y ahora qué?

Posted by on Sep 29, 2014 in Escribir bien, Escritores | 2 comments

¡Tengo que escribir un diálogo! ¿Y ahora qué?

Escribir diálogos no es fácil. Lo sé. Como escritora he tenido que invertir bastante tiempo leyendo y estudiando las normas y, aun así, en numerosas ocasiones me surgen dudas y tengo que volver a consultar, rectificar, reescribir… Desde el otro lado, el editorial, me encuentro con muchos autores (diletantes y no tanto) que tienen unas dudas tremendas o que cometen errores de bulto cuando les toca hacer hablar a sus personajes. También he comprobado que algún que otro corrector no acaba de tener las cosas claras. No pasa nada, aquí estamos todos para aprender, así que ¡vamos a afrontar esta difícil entrada!

A continuación veremos las situaciones más frecuentes con las que podemos encontrarnos:

 

1) La intervención de un personaje. Esta siempre va precedida por una raya (¡ojo!, no un guion). ¿No sabes cómo ponerla? Pulsa la tecla Alt seguida de 0151 o Ctrl Alt más el signo de menos del teclado numérico.

 

2) Tras la intervención del personaje no hay acotación del narrador: se cierra la frase con la puntuación correspondiente. Ejemplo:

—Señora Michel, no he venido para que me dé las gracias.

 

3) Tras la intervención del personaje sí hay acotación del narrador: dicha intervención se cierra con otra raya. Ejemplos:

—Una cena entre vecinos, algo sencillo —añade.

—¿Entre vecinos? Pero si soy la portera —arguyo, aunque muy confundida.

—Es posible poseer dos cualidades a un tiempo —me contesta.

 

4) Tras la acotación del narrador, el personaje sigue hablando: la acotación se cierra con otra raya y la coma, el punto y seguido, el punto y coma y los dos puntos que corresponden a la intervención del personaje se cierran detrás de la acotación. Ejemplos:

 —He venido a pedirle que venga a cenar conmigo mañana —dice—. Así tendremos ocasión de charlar sobre nuestros gustos comunes.

 —Va a parecer usted una estrella de cine —me dice precisamente Manuela. Luego, compasiva, añade—: Es una broma —y extrae de la funda un vestido beis carente a simple vista de toda floritura.

 —Pase lo que pase —le digo—, somos amigas.

—Sí —dice Manuela—. Pase lo que pase.

 

NOTA: ¡Fíjate bien! Las rayas van pegadas a la primera palabra que introducen y a las acotaciones del narrador, pero separadas por un espacio del resto de la frase.

 

5) El texto de la acotación está relacionado con la intervención del personaje (a través de un verbo de habla): la acotación comienza por minúscula independientemente del signo de puntuación que le corresponda a la frase que le precede. Ejemplo:

—¿Dónde está el aseo? —no me termina de convencer. Es una pregunta fría, con un tufillo a restaurante de provincias.

—¿A saneárselo? ¡Aquí no hay nada que sanear, señora! —exclama—. ¡Hay que rehacer el corte de arriba abajo!

 

6) La acotación no está relacionada con la intervención, en ella no aparece ningún verbo de habla: el diálogo se cerrará con un punto y la acotación comenzará por mayúscula inicial. Ejemplo:

 —Ah… —contestó—, pues… me ha sorprendido, sí. —Y me abstengo de todo comentario sobre la serie de pecados que este episodio acaba de sacar a la luz.

 

7) La intervención del personaje lleva signos de exclamación, de interrogación o puntos suspensivos: estos (a diferencia del punto, la coma, el punto y coma que vimos unos párrafos más arriba) sí se cierran antes de la raya. Ejemplos:

 —Pues… ¡no consigo abrir la puerta! —digo.

—¿Vuelve usted luego un momentito? —le digo, con una gran sonrisa.

—Los ingleses… —empieza diciendo Manuela, muy lanzada, pero luego se para—. Primero usted, Renee  —dice, llamada de pronto a una mayor prudencia, recordando sin duda que es portuguesa.

 

8) Un diálogo muy extenso en el que necesitas poner un punto y aparte: se usan comillas de seguir (», Alt + 0187 o Alt + 175) pegadas al principio del párrafo.

 —En absoluto, mi querida señora —me contesta, baqueteando sin ninguna consideración un ravioli de izquierda a derecha en el borde de su cuenco—, en absoluto, ¿acaso cree que he encargado la copia de un Miguel Ángel para exponerla en mi vestíbulo?

»Hay que mojar la pasta en esta salsa —añade, poniendo delante de mí un cestito de mimbre lleno de fideos y un suntuoso cuenco azul verdoso del que se eleva un aroma a… cacahuete—. Es un «zalu ramen», un plato de fideos fríos con una salsa ligeramente dulce. Ya me dirá qué le parece.

 

Estas son las normas, pero parafraseando a Groucho Marx, si no les gustan, hay otras. Es decir, que existen otras opciones como los diálogos libres, el discurso indirecto, una mezcla de ambos, etcétera, en los que las intervenciones de los personajes se intercalan dentro de la misma narración sin quedar delimitadas por rayas ni acotaciones. Ejemplos* muy buenos los tenemos en una obra de Mercé Rodoreda que me he leído este verano: La plaza del diamante.

 

Y cuando tuvimos el comedor empapelado, en el lado derecho nos salió una mancha. Hicieron venir al chico que lo había empapelado y él dijo que la culpa no era suya, que la mancha debía de haber salido después. Que era un defecto de la pared que se le había reventado alguna cosa dentro. Y Quimet dijo que aquella mancha ya debía estar allí y que su obligación era haber dicho que había humedad. Mateu dijo que más valdría que fuésemos a ver a los vecinos porque a lo mejor tenían el fregadero en aquel lado y que si lo tenían agujereado estábamos perdidos.

 

Esto es todo por hoy, pero si te das cuenta de que se me ha pasado algo o si adviertes un error en mi texto, házmelo saber a través de los comentarios o escribiéndome a berta@ecoescritura.com. ¡Así mejoramos todos!

 

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Berta Carmona

 

*NOTA: todos los demás ejemplos de esta entrada están extraídos de La elegancia del erizo, de Muriel Barbery, un libro que a mí me encantó y que recomiendo con fervor.

 

Agradecimiento a  Maria Elena (https://www.flickr.com/photos/melenita/) por la fotografía,compartida bajo licencia de Creative Commons (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/).

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2 Comments

  1. Hola , tengo una duda en este punto :
    6) La acotación no está relacionada con la intervención, en ella no aparece ningún verbo de habla: el diálogo se cerrará con un punto y la acotación comenzará por mayúscula inicial. Ejemplo:

    —Ah… —contestó—, pues… me ha sorprendido, sí. —Y me abstengo de todo comentario sobre la serie de pecados que este episodio acaba de sacar a la luz.
    ¿ Contesto no es un verbo de habla ? ¿ cuál es la intervención , cuál la acotación ? No logro entender lo que quiere decir
    Gracias

    • Hola, Ana. Efectivamente “contestó” sí es verbo de habla, pero en este ejemplo (quizá no el mejor) nos queríamos referir a la que comienza por “—Y me abstengo…”, de ahí que empiece con mayúscula inicial. Espero haber aclarado. Saludos y gracias por pasarte por el blog. 😉

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