En las redes sociales, ¡no todo vale!

Posted by on Mar 12, 2012 in Uncategorized | 6 comments

En las redes sociales, ¡no todo vale!

Me pregunta una lectora de este blog sobre mi opinión respecto a la tendencia cada vez más frecuente de ignorar normas ortográficas y gramaticales cuando escribimos en Internet. Intento responderle esperando ser de utilidad.

Internet y las redes sociales han revolucionado el panorama de la comunicación. Son muchas las cosas que han cambiado y, entre ellas, se ha extendido una falsa idea de que al tratarse de medios de comunicación instantánea y ágil, que favorecen un clima de cercanía, diversión, informalidad… pueden trascenderse sin consecuencias las normas ortográficas y gramaticales. Los jóvenes, que ahora gracias a los nuevos soportes leen y escriben más que nunca, parecen haber creado un argot o haber llegado a un acuerdo en el que todo está permitido. Sin embargo, la excesiva relajación de las reglas que permiten una escritura correcta perjudica seriamente a nuestra lengua.

La lengua española tiene sus normas, que existen para que los hablantes y usuarios puedan entenderse, y sin estas son muchos los riesgos de que la comunicación no cumpla sus objetivos. Estas normas han de seguirse siempre independientemente del tipo de soporte donde se esté escribiendo; podremos cambiar el estilo (más o menos formal dependiendo del destinatario, del tipo de mensaje que queremos transmitir, del contexto, etc.); podremos usar un vocabulario más sencillo, abreviaturas…, pero siempre deberemos regirnos por las reglas que aseguran la corrección.

Pensemos por un momento en esos jóvenes que ahora, como comentaba anteriormente, leen y escriben más que nunca, pero lo hacen en estos nuevos medios y con nuevas criterios que ellos mismos aprueban. Algunos se defienden asegurando que los fallos que cometen en las redes sociales son voluntarios y que ellos saben cómo hacerlo bien cuando así se requiere. Sin embargo, los vicios de la escritura no son fáciles de erradicar, la vista se acostumbra a ellos, se genera un hábito negativo y se acaban cometiendo en cualquier soporte, siendo cada vez más difícil distinguir lo correcto de lo que no les.

Si nuestros jóvenes pasan gran parte de su tiempo libre en Internet (blogs, redes sociales, mensajes de móvil o whatsapp…), y allí usan un lenguaje lleno de erratas que les resulta fácil, gracioso y a veces hasta ingenioso; cada vez tendrán más problemas en la escuela, donde tienen que cambiar de registro y enfrentarse a numerosos retos que exigen de ellos un uso correcto al que no están acostumbrados. Por ello, los adolescentes que están aprendiendo a conocer y usar nuestra lengua son los grandes perjudicados de esta indeseable tendencia a la mala escritura.

Pero tampoco nos engañemos, este problema no solo es cosa de jóvenes ni de contextos informales entre amigos y familiares. Cada vez son más las empresas que entran con fuerza en la red para darse a conocer a través de nuevas estrategias de posicionamiento, marketing digital, acciones de community manager…, sin preocuparse por el dominio de la escritura que tiene la persona que ponen al frente de estas tareas. No tienen en cuenta que descuidando el tipo de mensajes que emiten y la corrección con la que lo hacen pueden sufrir grandes pérdidas: de credibilidad, de confianza, de penalización en su posicionamiento en google, riesgos todos que pueden hacerles perder clientes, ventas y provocar un serio menoscabo en su reputación.

Por tanto y concluyendo, mi opinión es que las normas han de seguirse siempre, independientemente del soporte o el medio en el que se escriba. Considero que la informalidad o la cercanía no están reñidas con el buen uso de nuestra lengua, cuya belleza y riqueza incalculable todos deberíamos respetar.

 

¿Qué piensas sobre este tema? ¿Crees que deberíamos ser más indulgentes con las normas en algunos medios? ¿Te molestan las faltas de ortografía incluso en las comunicaciones informales?

 

 

Agradecimiento a la galería del IES Carrús por la fotografía, compartida bajo licencia de Creative Commons.

 

Me pregunta una lectora de este blog sobre mi opinión respecto a la tendencia cada vez más frecuente de ignorar normas ortográficas y gramaticales cuando escribimos en Internet. Intento responderle esperando ser de utilidad.

Internet y las redes sociales han revolucionado el panorama de la comunicación. Son muchas las cosas que han cambiado y, entre ellas, se ha extendido una falsa idea de que al tratarse de medios de comunicación instantánea y ágil, que favorecen un clima de cercanía, diversión, informalidad… pueden trascenderse sin consecuencias las normas ortográficas y gramaticales. Los jóvenes, que ahora gracias a los nuevos soportes leen y escriben más que nunca, parecen haber creado un argot o haber llegado a un acuerdo en el que todo está permitido. Sin embargo, la excesiva relajación de las reglas que permiten una escritura correcta perjudica seriamente a nuestra lengua.

La lengua española tiene sus normas, que existen para que los hablantes y usuarios puedan entenderse, y sin estas son muchos los riesgos de que la comunicación no cumpla sus objetivos. Estas normas han de seguirse siempre independientemente del tipo de soporte donde se esté escribiendo; podremos cambiar el estilo (más o menos formal dependiendo del destinatario, del tipo de mensaje que queremos transmitir, del contexto, etc.); podremos usar un vocabulario más sencillo, abreviaturas…, pero siempre deberemos regirnos por las normas que aseguran la corrección.

Pensemos por un momento en esos jóvenes que ahora, como comentaba anteriormente, leen y escriben más que nunca, pero lo hacen en estos nuevos medios y con nuevas “normas” que ellos mismos aprueban. Algunos se defienden asegurando que los fallos que cometen en las redes sociales son voluntarios y que ellos saben cómo hacerlo bien cuando así se requiere. Sin embargo, los vicios de la escritura no son fáciles de erradicar, la vista se acostumbra a ellos, se genera un hábito negativo y se acaban cometiendo en cualquier soporte, siendo cada vez más difícil distinguir lo correcto de lo que no les.

Si nuestros jóvenes pasan gran parte de su tiempo libre en Internet (blogs, redes sociales, mensajes de móvil o whatsapp…), y allí usan un lenguaje lleno de erratas que les resulta fácil, gracioso y a veces hasta ingenioso; cada vez tendrán más problemas en la escuela, donde tienen que cambiar de registro y enfrentarse a numerosos retos que exigen de ellos un uso correcto al que no están acostumbrados. Por ello, los adolescentes que están aprendiendo a conocer y usar nuestra lengua son los grandes perjudicados de esta indeseable tendencia a la mala escritura.

Pero tampoco nos engañemos, este problema no solo es cosa de jóvenes ni de contextos informales entre amigos y familiares. Cada vez son más las empresas que entran con fuerza en la red para darse a conocer a través de nuevas estrategias de posicionamiento, marketing digital, acciones de community manager…, sin preocuparse por el dominio de la escritura que tiene la persona que ponen al frene de estas tareas. No tienen en cuenta que descuidando el tipo de mensajes que emiten y la corrección con la que lo hacen pueden sufrir grandes pérdidas: de credibilidad, de confianza, de penalización en su posicionamiento en google, riesgos todos que pueden hacerles perder clientes, ventas y provocar un serio menoscabo en su reputación.

Por tanto y concluyendo, mi opinión es que las normas han de seguirse siempre, independientemente del soporte o el medio en el que se escriba. Considero que la informalidad o la cercanía no están reñidas con el buen uso de nuestra lengua, cuya belleza y riqueza incalculable todos deberíamos respetar.

 

Me pregunta una lectora de este blog sobre mi opinión respecto a la tendencia cada vez más frecuente de ignorar normas ortográficas y gramaticales cuando escribimos en Internet. Intento responderle esperando ser de utilidad.

Internet y las redes sociales han revolucionado el panorama de la comunicación. Son muchas las cosas que han cambiado y, entre ellas, se ha extendido una falsa idea de que al tratarse de medios de comunicación instantánea y ágil, que favorecen un clima de cercanía, diversión, informalidad… pueden trascenderse sin consecuencias las normas ortográficas y gramaticales. Los jóvenes, que ahora gracias a los nuevos soportes leen y escriben más que nunca, parecen haber creado un argot o haber llegado a un acuerdo en el que todo está permitido. Sin embargo, la excesiva relajación de las reglas que permiten una escritura correcta perjudica seriamente a nuestra lengua.

La lengua española tiene sus normas, que existen para que los hablantes y usuarios puedan entenderse, y sin estas son muchos los riesgos de que la comunicación no cumpla sus objetivos. Estas normas han de seguirse siempre independientemente del tipo de soporte donde se esté escribiendo; podremos cambiar el estilo (más o menos formal dependiendo del destinatario, del tipo de mensaje que queremos transmitir, del contexto, etc.); podremos usar un vocabulario más sencillo, abreviaturas…, pero siempre deberemos regirnos por las normas que aseguran la corrección.

Pensemos por un momento en esos jóvenes que ahora, como comentaba anteriormente, leen y escriben más que nunca, pero lo hacen en estos nuevos medios y con nuevas “normas” que ellos mismos aprueban. Algunos se defienden asegurando que los fallos que cometen en las redes sociales son voluntarios y que ellos saben cómo hacerlo bien cuando así se requiere. Sin embargo, los vicios de la escritura no son fáciles de erradicar, la vista se acostumbra a ellos, se genera un hábito negativo y se acaban cometiendo en cualquier soporte, siendo cada vez más difícil distinguir lo correcto de lo que no les.

Si nuestros jóvenes pasan gran parte de su tiempo libre en Internet (blogs, redes sociales, mensajes de móvil o whatsapp…), y allí usan un lenguaje lleno de erratas que les resulta fácil, gracioso y a veces hasta ingenioso; cada vez tendrán más problemas en la escuela, donde tienen que cambiar de registro y enfrentarse a numerosos retos que exigen de ellos un uso correcto al que no están acostumbrados. Por ello, los adolescentes que están aprendiendo a conocer y usar nuestra lengua son los grandes perjudicados de esta indeseable tendencia a la mala escritura.

Pero tampoco nos engañemos, este problema no solo es cosa de jóvenes ni de contextos informales entre amigos y familiares. Cada vez son más las empresas que entran con fuerza en la red para darse a conocer a través de nuevas estrategias de posicionamiento, marketing digital, acciones de community manager…, sin preocuparse por el dominio de la escritura que tiene la persona que ponen al frene de estas tareas. No tienen en cuenta que descuidando el tipo de mensajes que emiten y la corrección con la que lo hacen pueden sufrir grandes pérdidas: de credibilidad, de confianza, de penalización en su posicionamiento en google, riesgos todos que pueden hacerles perder clientes, ventas y provocar un serio menoscabo en su reputación.

Por tanto y concluyendo, mi opinión es que las normas han de seguirse siempre, independientemente del soporte o el medio en el que se escriba. Considero que la informalidad o la cercanía no están reñidas con el buen uso de nuestra lengua, cuya belleza y riqueza incalculable todos deberíamos respetar.

 

Me pregunta una lectora de este blog sobre mi opinión respecto a la tendencia cada vez más frecuente de ignorar normas ortográficas y gramaticales cuando escribimos en Internet. Intento responderle esperando ser de utilidad.

Internet y las redes sociales han revolucionado el panorama de la comunicación. Son muchas las cosas que han cambiado y, entre ellas, se ha extendido una falsa idea de que al tratarse de medios de comunicación instantánea y ágil, que favorecen un clima de cercanía, diversión, informalidad… pueden trascenderse sin consecuencias las normas ortográficas y gramaticales. Los jóvenes, que ahora gracias a los nuevos soportes leen y escriben más que nunca, parecen haber creado un argot o haber llegado a un acuerdo en el que todo está permitido. Sin embargo, la excesiva relajación de las reglas que permiten una escritura correcta perjudica seriamente a nuestra lengua.

La lengua española tiene sus normas, que existen para que los hablantes y usuarios puedan entenderse, y sin estas son muchos los riesgos de que la comunicación no cumpla sus objetivos. Estas normas han de seguirse siempre independientemente del tipo de soporte donde se esté escribiendo; podremos cambiar el estilo (más o menos formal dependiendo del destinatario, del tipo de mensaje que queremos transmitir, del contexto, etc.); podremos usar un vocabulario más sencillo, abreviaturas…, pero siempre deberemos regirnos por las normas que aseguran la corrección.

Pensemos por un momento en esos jóvenes que ahora, como comentaba anteriormente, leen y escriben más que nunca, pero lo hacen en estos nuevos medios y con nuevas “normas” que ellos mismos aprueban. Algunos se defienden asegurando que los fallos que cometen en las redes sociales son voluntarios y que ellos saben cómo hacerlo bien cuando así se requiere. Sin embargo, los vicios de la escritura no son fáciles de erradicar, la vista se acostumbra a ellos, se genera un hábito negativo y se acaban cometiendo en cualquier soporte, siendo cada vez más difícil distinguir lo correcto de lo que no les.

Si nuestros jóvenes pasan gran parte de su tiempo libre en Internet (blogs, redes sociales, mensajes de móvil o whatsapp…), y allí usan un lenguaje lleno de erratas que les resulta fácil, gracioso y a veces hasta ingenioso; cada vez tendrán más problemas en la escuela, donde tienen que cambiar de registro y enfrentarse a numerosos retos que exigen de ellos un uso correcto al que no están acostumbrados. Por ello, los adolescentes que están aprendiendo a conocer y usar nuestra lengua son los grandes perjudicados de esta indeseable tendencia a la mala escritura.

Pero tampoco nos engañemos, este problema no solo es cosa de jóvenes ni de contextos informales entre amigos y familiares. Cada vez son más las empresas que entran con fuerza en la red para darse a conocer a través de nuevas estrategias de posicionamiento, marketing digital, acciones de community manager…, sin preocuparse por el dominio de la escritura que tiene la persona que ponen al frene de estas tareas. No tienen en cuenta que descuidando el tipo de mensajes que emiten y la corrección con la que lo hacen pueden sufrir grandes pérdidas: de credibilidad, de confianza, de penalización en su posicionamiento en google, riesgos todos que pueden hacerles perder clientes, ventas y provocar un serio menoscabo en su reputación.

Por tanto y concluyendo, mi opinión es que las normas han de seguirse siempre, independientemente del soporte o el medio en el que se escriba. Considero que la informalidad o la cercanía no están reñidas con el buen uso de nuestra lengua, cuya belleza y riqueza incalculable todos deberíamos respetar.

 

468 ad

6 Comments

  1. Que enriquecedor es leerte Berta. Tu opinión es muy acertada y concuerdo completamente con ella. Creo que este problema va en aumento, ya que como mencionas el uso del internet en jóvenes y adultos va en incremento y cada vez se toman más a la ligera escribir sin normas ortográficas ni gramaticales. Seguimos en contacto y muchas gracias.

  2. Muchas gracias a ti, Viridiana, por leerme y por la preocupación que demuestras con tus estudios. Me alegra que mi entrada haya podido ayudarte en algo. Cuenta conmigo para lo que necesites. ¡Saludos!

  3. Muy interesante el texto; aunque soy de los que piensan que, en ciertos contextos, uno puede ser más flexible con las reglas ortográficas. Sin embargo, lo mejor es, para los más jóvenes, tratar de escribir apegados a las normas, pues “la costumbre se vuelve ley”. Tengo una observación, en el texto dice: “sin preocuparse por el dominio de la escritura que tiene la persona que ponen al frene de estas tareas”. ¿Ese “frene” no quería decir “frente”? Si es así, hay un error de dedo. De lo contrario, hagan caso omiso de mi duda.
    Saludos

    • Muchas gracias, Manu, por dejar tu comentario, con el que estoy totalmente de acuerdo. Te agradezco la observación, parece que me comí una “t” (riesgos de escrbir a la hora del desayuno ;-), menos mal que siempre hay un lector atento como tú. Un saludo y espero verte por otras entradas del blog.

  4. Viridiana: Celebro que te intereses en las normas ortográficas y gramaticales, ya que ellas, finalmente, influyen en la precisión de nuestro pensamiento.
    Ya que es así, te cuento que en tu breve texto tenés (o tienes, si te gusta más: yo soy argentino) varios errores. El “que” con que empieza tu comentario va con tilde; antes del vocativo Berta corresponde coma; “como mencionas” también va entre comas, porque es una interrupción del discurso, y finalmente, los jóvenes y adultos NO se toman a la ligera escribir SIN normas ortográficas y gramaticales, sino que, aparentemente, se lo toman muy en serio. O, dicho en serio, “se toman a la ligera las normas”, etcétera.
    Lamento que Berta no te haya advertido de tus pequeños traspiés.
    Saludos,
    Juan.

    • Muchas gracias por tus observaciones, Juan. Seguro que nuestra amiga Viridiana aprende con ellas. Un afectuoso saludo.

Responder a Viridiana Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *